Las fabricas de ladrillos en Pachuca y Mineral de la Reforma, son las que abastecen la materia principal para la industria de la construcción, misma que hoy celebra su Día, el de los Albañiles, en la conmemoración de la Santa Cruz, pero de los artesanos ladrilleros, no se acuerdan.
Trabajan ya muy pocas, por lo que nos dimos a la terea de hacer un trabajo informativo sobre como funcionan, sus materias primas, el proceso de elaboración que es artesanal y con las técnicas de los ancestros.
En la comunidad de El Venado, municipio de Mineral de la Reforma operan 7 trabajadores uno de los más añejos; todos dirigidos por el Gran Maestro Ladrillero, don Juan Morales, quien recuerda que empezó a trabajar desde niño y aprendió el oficio.
Fue en una ladrillera ubicada en san Cayetano, a un costado del bulevar Luis Donaldo Colosio, la urbanización del sector, motivo que fuera reubicada, por lo que se buscó un terreno arcilloso, para trabajar, lo encontraron en el Venado, a un costado de la prolongación del Río de las Avenidas.
Puntuales a las 9:00 de la mañana llegan los artesanos ladrilleros a laborar, explica don Juan Morales, primero juntan la arcilla, misma que está conformada por sílice, agua, alumina, óxido de hierro y magnesio.
La combinan con excremento de caballos, es la técnica originas, que se uso en la fabricación de adobe, usado en las construcciones de antaño.
Se prepara la mezcla, hasta lograr la consistencia deseada y luego con un molde de aluminio, les dan su característica forma rectangular, elaborado especialmente, para confeccionar los ladrillos, cada relleno resulta en 8 adobes, que se dejan varios días al sol para que sequen.
Explica don Juan Morales, que se van colocando los ladrillos de forma piramidal en lo que será el horno de cocimiento, les tarda aproximadamente un mes para lograr conformar aproximadamente cinco millares, acomodados en forma de túnel.
EL PROCESO DE COCCIÓN.
El horno es encendido con leña y madera de desperdicio que les venden, tienen prohibido utilizar desechos industriales como llantas, pues provocan contaminación y pueden ser sancionados.
En los hornos se llega a una temperatura de 90 grados centígrados a mil grados centígrados, los ladrillos son colocados en grupos, para su cocimiento, mismo que dura aproximadamente cinco horas, al termino se comprueba la resistencia del material.
Ya cocidos son almacenados y cubiertos para protegerlos del sol, el agua o la humedad extrema, lo que puede mermar la calidad, posteriormente se acuerdo a los pedidos en obras de construcción, son transportados.
El ladrillo artesanal que se fabrica en esta rústica ladrillera, son de calidad, parejos, uniformes y del tamaño que pidan los clientes, cumplen las expectativas de construcción y durabilidad, para usarlos en interiores y exteriores.
BUSCAN ALTERNATIVAS LADRILLERAS.
El ladrillo vino a sustituir a los bloques de adobe que en los siglos XIX y XX, eran la base de la construcción de inmuebles, casas y otros de varias plantas.
En el pleno sol trabaja la cuadrilla de ladrilleros que encabeza don Juan Morales, quien orgullosamente presume el trabajo final, ladrillos bien hechos, con el esfuerzo y sudor de su frente.
El enorme espacio arcilloso, de donde obtienen la materia prima, está ubicado, al pie de los Jales Mineros, por lo que la pregunta era obligada, maestro Juan, han pensado en combinar arcilla y el polvo de los desechos de la minería.
Ya se hizo el experimento, refiere orgulloso este maestro ladrillero, “si vinieron ingeniero del Servicio Geológico Mexicano, se hicieron mezclas de prueba, combinando ambos materiales, se procedió a la cocción el horno y como resultado salieron unos ladrillos de color blanco”.
Los ingenieros se llevaron las muestras fabricadas para analizar su resistencia, calidad y que sean de utilidad para la industria de la construcción.
