LA SOBERBIA DE LA 4T EN EL CASO SALGADO MACEDONIO

El caso Félix Salgado se está convirtiendo en el revés político más paradigmático en los poco más de dos años del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador; su decisión de mantenerlo a toda costa como candidato a la gubernatura de Guerrero le está representando a Morena y a la 4T una fuerte ruptura con sectores que antes le eran afines, particularmente el de las mujeres, quienes vieron en López Obrador la figura presidencial que reivindicaría sus luchas y conquistas, pues históricamente su discurso y acciones (fue jefe de Gobierno del DF entre 2000 y 2006 y candidato presidencial en 2006 y 2012), se habían decantado más del lado de la defensa de las libertades y derechos de todos los sectores sociales, sobre todo los de los más desprotegidos.

 

Hasta ahora, al presidente López Obrador nada le ha causado tanto deterioro a su imagen y a su proyecto político, como tener a las mujeres en su contra (incluso de su propio partido). Ni siquiera la construcción del Bloque Opositor Amplio (BOA), que denunció AMLO meses atrás; o el movimiento FRENAA (Frente Nacional Anti AMLO); o la creación de la alianza político-empresarial Sí por México, que derivó en la coalición opositora Va por México, que enfrentará con PRI, PAN y PRD a Morena y sus aliados el próximo 6 de junio en las elecciones federales intermedias y en algunas gubernaturas. Y de esto dan cuenta las encuestas más recientes, donde el Presidente mantiene una gran popularidad y su partido encabeza las preferencias electorales en casi todos los tipos de elección que habrá este año.   

 

Pero, de confirmarse la imposición de Félix Salgado Macedonio como candidato al gobierno de Guerrero por la coalición de Morena y sus aliados, y a pesar de que no pondría en entredicho una victoria que incluso se adelanta holgada, se reavivará y extenderá la mecha que encendió entre un sector del movimiento feminista nacional la postulación de un candidato bajo sospecha de abuso sexual, según consta en denuncias presentadas por distintas mujeres en la Fiscalía del Estado de Guerrero contra el senador con licencia, Félix Salgado Macedonio, de tal forma que este asunto, que desde ahora ya traspasa las fronteras guerrerenses, seguramente permeará en el voto de las mujeres que luchan organizadamente contra lo que ellas denominan “el pacto patriarcal”, sobre lo cual no se pueden anticipar los alcances, pues incluso nadie los ha calculado ni el propio Presidente. 

 

En distintos frentes, incluso al interior de Morena, y a través de las redes sociales, las mujeres se han expresado contra esta postulación, y el Presidente, Morena y la 4T han desestimado su fuerza mediática y sus alcances políticos, manteniendo al ex alcalde de Acapulco en la carrera por la gubernatura, sin darse cuenta que este sector puede desencadenar un movimiento de gran escala que cause una merma electoral para el partido en el poder. 

 

Por lo pronto e independientemente del curso político-electoral del caso Salgado Macedonio –que se encuentra en Stand By, en espera de la decisión de la Comisión Nacional de Elecciones de Morena, que repuso la encuesta y cuyos resultados se esperan a la brevedad—, el presidente López Obrador ha mandado colocar vallas en torno a diferentes sitios históricos y emblemáticos de la Ciudad de México, particularmente en torno a Palacio Nacional, previo a la marcha feminista que se llevará a cabo el próximo lunes 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, conocido también como el 8M, lo cual denota, aunque él diga otra cosa, su preocupación por la marcha y los ánimos que de por sí encendidos entre las mujeres se han exacerbado por su decisión, hasta ahora, de no romper “el pacto patriarcal”, al mantener a este señor como candidato a gobernador de Guerrero. 

 

A todo esto, uno se pregunta: ¿Qué le debe AMLO a Félix Salgado o que se saben?, o ¿Por qué lo defiende a ultranza, sabiendo que la decisión de mantenerlo tiene un potencial riesgo para su partido y su proyecto, y por qué no decirlo, para tener resultados electorales favorables este año?

 

Ahora bien, nada tiene de bueno este señor. Políticamente, Salgado Macedonio le ha aportado muy poco al proyecto del presidente López Obrador, y nada o casi nada a la democracia mexicana, pues lo que más recuerda la gente de él son sus escándalos, excesos y simplezas.

 

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