La educación, uno de los grandes pilares que tiene la sociedad para su buen funcionamiento, cumple ya un año en que se realice de manera virtual y a distancia en la mayoría de las instituciones educativas en el país. A consecuencia de la pandemia por covid-19 muchos estudiantes, de todos los niveles educativos, tuvieron que dejar las aulas de sus escuelas para resguardarse en la comodidad de sus hogares, en el mejor de los casos, para retomar las clases de manera virtual. Pero ¿qué tanto ha afectado a los alumnos a un año de la separación de las aulas? Existen diferentes puntos de vista de parte de ellos mismos que bien merecen ser analizados uno por uno, algunos se han sentido mejor y otros realmente no la han pasado bien. En cuanto a los estudiantes que manifiestan su conformidad con las clases virtuales se pueden encontrar algunos argumentos que sostienen que es mejor abordar las clases de esa manera por el hecho de que:
- Su vida no es tan acelerada por cuestiones de que ya no existe la necesidad de trasladarse de su hogar a la escuela y viceversa, además de que ya no gastan en renta (foráneos) y en transporte;
- Sufrían bullying en la escuela por parte de sus compañeros y el ya no verlos les genera paz y tranquilidad;
- Tienen más tiempo para su familia y para ellos mismos, o
- Ya no reciben acoso sexual en su traslado de hogar a la escuela y viceversa, o incluso en la estancia en la escuela misma. Este triste y último hecho aportado por una de mis compañeras de clase
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En cuanto al alumnado que manifiesta su discrepancia por las clases a distancia se pueden encontrar algunos, de varios, argumentos que sostienen que abordar las clases de esa manera es desesperante y triste por el hecho de que:
- No tienen contacto con sus amigos y compañeros;
- No asimilan bien lo aprendido en clase;
- Problemas de conexión que provocan la distorsión del audio, o
- Tienen problemas intrafamiliares -ya sea económicos, psicológicos, entre otros, - que les impide el disfrute de la educación, encima que veían el ir a la escuela como un escape de dichos problemas.
Por otro lado, un gran porcentaje de estudiantes dejaron la escuela por completo para dedicarse al trabajo y así obtener con que subsistir ante esta crisis económica que se vive en el país. Nuestro país lamentablemente se ha caracterizado por la fuerte desigualdad social que impera, siendo que más de la mitad del país vive en pobreza. En los Estados Unidos Mexicanos se habla de igualdad de derechos, en este caso el derecho a la educación, pero no existe igualdad de oportunidades por lo que impide en muchos casos la aplicación de esos derechos. Como sociedad debemos aplicar empatía hacia nuestros semejantes y ser más comprensibles los unos de los otros, porque sin duda cada persona afronta la pandemia como puede.

Siento que la juventud ya no ve con los mismos ojos lo que es estudiar o inclusive a si mismos en el ámbito personal y profesional porque mientras muchos ven un trabajo que les brinda sustento prefieren invertirlo en otras cuestiones para su futuro ya que muchas universidades no prestan atención a la educación que dan, solo dejando tareas al por mayor y presionando de otra forma al estudiante estando todo el día frente a una computadora tal vez generándole ansiedad.